
Cómo lidiar con los problemas relacionados con el voltaje en los hornos para vidrio
Lograr el equilibrio adecuado en cuanto a la temperatura dentro de un horno para vidrio es algo complicado. Pero cuando se trata de producir en diferentes ubicaciones o regiones, la red eléctrica se convierte en un verdadero problema.
Imagínese: si conecta una lámpara diseñada para 110 V a un sistema de 480 V, la lámpara se dañará al instante. Por eso, diseñamos nuestros elementos infrarrojos para que funcionen con estándares globales como 110 V, 480 V y 575 V. Queremos que estos elementos sean reemplazables fácilmente, sin importar qué tipo de sistema eléctrico haya en la zona.
¿Por qué el voltaje es importante?
No se trata solo de mantener todo seguro. Se trata también de cómo funciona el calor. Cuando utilizamos voltajes más altos, como 480 V o 575 V, podemos transmitir más energía a través del filamento. Lo mejor es que podemos hacerlo sin aumentar tanto la corriente como para que los cables se derritan. De esta manera, obtenemos la cantidad necesaria de calor para recalentar el vidrio grueso, y además, los paneles eléctricos no se dañan.
Sin soluciones genéricas
No trabajamos con longitudes genéricas. Ya sea que busque elementos de cuarzo de onda corta o elementos recubiertos para lograr una tasa de absorción específica, diseñamos los filamentos para su voltaje exacto. Nos ocupamos nosotros mismos de todos los cálculos relacionados con la resistencia interna. Eso significa que puede ahorrarse el uso de esos transformadores voluminosos y consumidores de energía.
Un consejo sobre las ventajas y desventajas
Las lámparas de alto voltaje generan una gran cantidad de calor rápidamente. Por eso, los ventiladores y el diseño del hardware deben ser capaces de manejar ese calor. Si la ventilación no es suficiente, el calor regresará al interior de los enchufes. Eso acorta la vida útil de la lámpara. Antes de conectar esas lámparas de 575 V, asegúrese de verificar las especificaciones de los enchufes. Así evitará fallos prematuros y mucha frustración.